La nube estéril
Autor:
La nube estéril es una novela escrita por el periodista,
curador de arte y crítico Antonio Rodríguez, quien en su llegada a México
después de ser exiliado de su país de origen, Portugal, comienza a visualizar
el contexto en el que de igual manera se encuentra México, con problemas
sociales de desigualdad, injusticia y pobreza.
La novela contextualiza la forma de vida cotidiana en el
Valle del Mezquital, en especial de los habitantes de Taxhié y Naxthey, dos
pueblos indígenas vecinos y enemigos que enfrentan los mismos problemas y
necesidades; la dura escases de agua, el piso de tepetate que no logra las
siembras, la ignorancia, y abuso de poder por parte de los regateadores en sus
productos de trabajo, recibiendo una injusta y pobre remuneración a cambio de
su mercancía con tal de recibir algo para sobrevivir en la semana.
La historia se centra en Pedro y María, quienes viven un
romance después de la llegada de Pedro de la ciudad, donde estudió en un
internado y se preparó para regresar a ayudar a salir adelante a su pueblo. Sin
embargo, los planes y esfuerzos de Pedro no resultan como planeaba y tiene que
partir de su lugar de origen, Taxhié.
La miseria vuelve locos a todos, la sed los mata porque casi
todo permanece seco, en un piso ardiente por el sol, donde no llueve, no hay
agua que deje realizar sus necesidades más básicas como beber, lavar, asearse.
Dos pueblitos escondidos donde las nubes que los cubren son estériles, no
llevan agua consigo, por la barrera montañosa de la Sierra madre que corta el
paso a las nubes y las obliga a despejar antes, en los pinos, cedros y
oyamieles de Calnalí de Xochicoatlán y del Chico.
Los “resgateadores”, como ellos los llaman, son los
principales antagonistas, ya que apenas les dan unos centavos por sus ayates y
demás productos que venden, los acaparan todos para luego ellos vender el mismo
producto a precios mucho más elevados en las plazas de Ixmiquilpan o Actopan.
Las diferentes dificultades que enfrentan los pueblos los
llevan a tener conflictos entre ellos, a no llegar a una organización adecuada
que beneficie a todos y a aceptar su destino, porque según ellos, “así debe de
ser”.
El periodista Antonio Rodríguez, al inicio de la novela
reafirma que todo aquello que se narra a lo largo de la historia no es mentira,
o casi nada, dejando como reflexión que las comunidades indígenas del Valle del
Mezquital enfrentan dolorosas necesidades, que yacen desde hace muchísimo
tiempo, que en los años 50´s se vivía y que posiblemente en la actualidad se
continúa siguiendo ese patrón de olvido y desconsideración.
Adentrarse a la lectura de este libro permite una visión panorámica e histórica de lo que han sufrido las comunidades indígenas a lo largo de los años, problemas sociales de alto grado que posiblemente siguen sin ser atendidos por las autoridades. Además de la reflexión de nuestros actos hacia estas comunidades y nuestra posición en el mercado como regateadores y la infravaloración de sus productos
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